Color · Duración: 165’ aprox. · Año: 2012 · Calif.: No
recomendada para menores de 16 años · EUA · Western / Acción
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Director: Quentin
Tarantino
- Intérpretes: Jamie
Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Kerry Washington
- Premios: 2 Oscars:
Mejor Guión Original y Mejor Actor Secundario (Christoph Waltz). 2 Globos de
Oro: Mejor Guión y Mejor Actor Secundario (Christoph Waltz). 2 BAFTA: Mejor Guión
y Mejor Actor Secundario (Christoph Waltz).
- Sinopsis: Dos
años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz
(Christoph Waltz), un cazarrecompensas alemán que le sigue la pista a unos
asesinos, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad
si le ayuda a atraparlos. Terminado con éxito el trabajo, Django prefiere
seguir al lado del alemán y ayudarle a capturar a los delincuentes más buscados
del Sur. Se convierte así en un experto cazador de recompensas, pero su único
objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió
por culpa del tráfico de esclavos. La búsqueda llevará a Django y a Schultz
hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la
plantación “Candyland”. La presencia de ambos en los alrededores de la
propiedad, despierta las sospechas de Stephen (Samuel L. Jackson), el esclavo
de confianza de Candie.
- Crítica: Un
Tarantino comedido, diluido en su propio universo, sin la fuerza de antaño y,
desde luego, sin las insolentes muestras de ingenio que nos llevaron a amar su
cine. Eso es lo que encontramos en Django
desencadenado. Un film descafeinado, con personajes poco carismáticos e
inconclusos y, por encima de todo, con un guión falto de fuerza –por más
premios que las diferentes academias hayan tenido a bien otorgarle en este
apartado–.
En su gran oportunidad para abrazar uno de los géneros más
añorados del cine, y al que últimamente parece que todo director que se precie
desea hacerle su particular homenaje intentando revivirlo infructuosamente,
Tarantino no logra explotar todo el potencial que este le ofrece. Incluso él
mismo define su obra más como un “southern”
que como un western. Y no le falta razón,
dado que pese a tener en su inicio un marcado componente spaghetti, con la clásica iconografía y ese uso excesivo de los zooms
tan característico, vira incomprensiblemente hacia una película de ámbito
sureño cuya trama versa sobre la esclavitud en los campos de algodón previa a
la Guerra Civil Americana.
La verdad es que, con el bagaje de las grandes películas llevadas
a cabo hasta la fecha y con su mente retorcida y brillante, resulta
decepcionante el poco partido que le saca al mundo western con la elaboración de lo que bien podemos catalogar como un
guión bastante pobre. Y eso es lo que más sorprende. Estamos hablando de
Tarantino. El maestro del guión. Nadie es capaz de imaginar personajes tan
macabramente seductores y nadie como él juega con esas largas conversaciones
aparentemente intrascendentes que logra culminar con los momentos de mayor
clímax de la película. Django
desencadenado no es nada de eso. Los personajes no acaban de enganchar y
tampoco posee una complicada trama, incluso diría que es su película más simple
en ese aspecto: un cazarrecompensas que promete liberar a un esclavo si le
ayuda en su propósito de dar caza a diversos forajidos y que culmina con la
asociación de ambos en la venganza personal del segundo por haber sido separado
de su mujer, también esclava. Una breve premisa que se alarga sin demasiado sentido
durante más de dos horas y media.
Bien es cierto que la película da comienzo prometiendo
grandes momentos con la aparición del inconmensurable Christoph Waltz, una
delicia de actor que consigue recrear como nadie los excéntricos personajes
propuestos por Tarantino. Pero, pese al fulgurante y poderoso inicio de su
personaje –referencia a Taxi Driver
incluida–, el mismo se queda diluido en el transcurso de la trama, evidenciando
un guión insulso, de vaga complejidad y que no se desarrolla como cabía
esperar. No es hasta la aparición de DiCaprio, tras la primera hora de
película, que volvemos a confiar en un inminente repunte que nunca llega a
ocurrir, con lo que en breve la trama cae de nuevo en un espeso aletargamiento
del que solo logramos salir con la aparición en pantalla de un inspiradísimo
Samuel L. Jackson en su papel de odioso sirviente.
La película depende tanto del encanto de factores externos
como las apariciones sistemáticas de los grandes actores que participan en ella
y de su acierto interpretativo, que evidencia, más aún si cabe, el dilatado y
en ocasiones redundante guión, que divaga sin saber encontrar el final deseado
hasta lograr aferrarse a última hora en la base del ‘tarantinismo’ más puro: la
casquería sangrienta. La lástima es que, siendo una película que trata de
despegarse desde el inicio de sus predecesoras en ese aspecto, queda
evidenciada la falta de ideas para dar fin a la misma tras extenderse sin sentido
práctico durante 165 minutos sin una trama central desarrollada que la sustente.
Tampoco convence otro de los puntos fuertes de Tarantino, la
selección musical, que no resulta tan reseñable como en anteriores ocasiones.
Tan solo destacan las canciones de dos clásicos del género como Morricone y Luis
Bacalov. Asimismo, resulta extraña, aunque convincente, la selección de la
canción Battle and prologue,
utilizada previamente en la saga de Harry Potter, como acompañamiento al ataque
de los jinetes del Ku Kux Klan –justo después de esa parodia pseudocómica y
algo vergonzante más propia de Scarie
movie–.
En resumen, Django
desencadenado es la película menos ‘tarantiniana’ hasta la fecha, lo que la
convierte sin lugar a dudas en la peor de ellas. Bien es cierto que las
expectativas que genera cualquier nueva creación suya son siempre muy altas,
pero en esta ocasión no se ven de ningún modo satisfechas.
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Tráiler:
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Puntuación Pinículas y Flins:
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